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Un afluente de piedras, el triste panorama del río Pance en esta temporada

Categoría
Prensa

 

Un río de piedras y poca agua. Así luce, en su parte baja, el Pance, principal afluente de recreación de los caleños, que en los últimos días ha sido motivo de polémica y preocupación ciudadana, luego de que se conocieran imágenes del impacto que ha generado la explotación de material de arrastre.

Aunque la Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca, CVC, aclaró que la extracción de piedras está autorizada desde el año 2004 por la Autoridad Minera, y tiene su respectiva licencia ambiental otorgada por la Corporación, esta semana se suspendieron las labores de explotación, mientras se implementan actividades de mejoramiento de la actividad extractiva.

“Las extracción es muy necesaria... Si no hiciéramos esa extracción de materiales el cauce estaría invadido, estaría lleno de material de sedimento y cualquier lluvia que se presente, de determinada intensidad, puede generar desbordamientos”, indicó Rubén Dario Materón, director de la CVC.

No obstante, vecinos y dolientes del afluente consideran que esta actividad le está quitando vida al río y que sus impactos negativos cada día son más evidentes. 

“El caudal del río ha disminuido en una forma agresiva, el hecho de que lo hayan convertido en una vía de más de 100 metros de ancho hace que el agua se profundice, han acabado los meandros (curvas), todo eso afecta el ecosistema y el tema es que es el único río con vida que le queda a la ciudad”, manifestó una habitante de Pance, quien omitió su nombre, argumentando que en el corregimiento están atentando contra líderes que realizan denuncias ambientales.

Según la CVC, la extracción de piedras está autorizada en un tramo de cuatro hectáreas, entre el puente del Deportivo Cali y el Club Shalom (ver mapa), y a diario se sacan alrededor de 150 metros cúbicos. El País realizó un recorrido por la zona, durante el cual encontró dos retroexcacavadoras, aunque no estaban operando. También se topó con una volqueta y tres personas que estaban cargando piedra manualmente.

“Los impactos que se están causando con las máquinas, nosotros dragamos a mano y así no tiene forma de acabarse un río, mientras que ellos (los dueños de la concesión) con la máquina hacen esos boquetones”, dijo Óscar Bolaños, volquetero, e indicó que pagan $30.000 para que les permitan cargar el vehículo con el material.

Alberto Navia, dueño de la concesión para explotar material de arrastre en el río Pance, aseguró que no le están causando impactos al río y agregó que la actividad que realizan ayuda a recuperar la capacidad hidráulica del afluente. Sin embargo, Navia indicó que están dispuestos a hacer las correcciones que la CVC determine.

Entre otras cosas, el concesionario descartó que haya sido beneficiado con esta licencia por ser exfuncionario de la CVC: “trabajé hace 24 años en la construcción de la hidroeléctrica del Alto Anchicayá... la única entidad en el Gobierno que entrega las licencias de títulos mineros de concesiones es el Ministerio de Minas y Energía, no es el Concejo, la Alcaldía, la Gobernación y mucho menos CVC. Uno remite el título a la CVC y solicita un estudio de impacto ambiental”.

El País conoció que en septiembre del año pasado, la Procuraduría Ambiental y Agraria del Valle solicitó a la CVC la suspensión de actividades de extracción de material de arrastre en el río Pance, porque no se estaban cumpliendo las obligaciones ambientales impuestas en la licencia.

“Dicha explotación está afectando la hidráulica natural del río y no está teniendo en cuenta el nivel más bajo del agua, el cual es la guía principal para la explotación del material dentro del cauce... ello constituye un impacto ambiental negativo directo sobre el cuerpo de agua que pueden llegar a ser irreversibles con graves consecuencias para la flora y fauna de dicho sector de gran importancia ecológica para el Municipio”, dice el oficio.

En octubre, el ente envió otro oficio a la CVC pidiendo revisar la licencia otorgada y si era necesario “la modificación, suspensión o cancelación” de la misma.

 

Otros males que preocupan

El Departamento Administrativo de Gestión del Medio Ambiente, Dagma, de Cali, también recorrió la zona de explotación. Los técnicos de la dependencia evidenciaron impactos como disminución, desvío e interrupción del cauce; creación de islotes e invasión del cauce, producto de las vías de acceso para el transporte de material.

Asimismo, el Dagma reportó que encontró varias situaciones como la de excavación profunda que deja ver un material de suelo diferente al normal del río, “que en condiciones normales, sería el canto rodado (fragmentos de roca redondeados y lisos), lo cual podría ser el resultado de la sobreexplotación de material”.

“Otras causas de impacto ambiental identificadas en la visita fueron el vertimiento de aguas residuales sin tratamiento al río, posibles captaciones ilegales (presencia de mangueras), asentamientos de desarrollo incompleto en la franja de protección, residuos sólidos a lo largo de la ribera, presencia de pesebrera instalada a 10 metros de la orilla del río, contaminación por heces, pastoreo de animales dentro del cauce del río”, dijo el Dagma. 

En efecto, estos son los males que según la comunidad y las mismas autoridades, afectan el río a lo largo de su recorrido.

Según el Dagma, las situaciones encontradas en la zona de explotación de piedra del río Pance pueden estar afectando la morfología afluente.

 

Calidad del agua 

En un informe reciente sobre el seguimiento al estado del recurso hídrico la Personería Muncipal indicó que el río Pance entra al perímetro urbano en condiciones aceptables, según los informes de índice de calidad del agua que reportan las autoridades ambientales. “Se viene observando en el río Pance (tradicionalmente el de mejor calidad) un paulatino deterioro en la calidad de sus aguas, pasando de bueno en 2016 a aceptable en 2017”, dijo la Personería.

 

Buscan proteger el río 

La CVC indicó que en el 2014 lanzó la Campaña por el Orgullo de la Cuenca del río Pance, con la que se busca lograr acuerdos para proteger la cuenca del río. Con la estrategia se han logrado proteger más de 500 hectáreas a través de cuatro acuerdos de conservación.

Asimismo, la entidad ambiental indicó que en diciembre de 2017 Pance fue declarado como Distrito Regional de Manejo Integrado, logrando que 1.408 hectáreas de la cuenca media del río se conserven.

 

Crecimiento urbanístico 

Crecimiento Urbanistico

Una de las preocupaciones que tienen los habitantes de Pance es el crecimiento urbanístico que está teniendo la zona, “porque uno se pregunta qué va a pasar con el río cuando se le empiece a dar agua a todas esas edificaciones”, señaló un líder del corregimiento.

Según el concejal Flower Rojas, está adelantando una investigación, “porque hay urbanizaciones que se están tomando la ribera del río arbitrariamente y hay partes donde se estaría desviando el río para acueductos”. 

“El río lo estamos acabando, está en cuidados intensivos”, dijo Rojas, quien pidió intervención a los entes de control.

Las invasiones, algunas recientes como las que se han ido formando en el sector donde hay explotación de material de arrastre, es otro de los problemas que enfrenta el río.

La Unidad de Control de Invasiones indicó que frente a estas situaciones se trata de aplicar el nuevo Código de Policía, “el cuál nos da una ventana para afrontar las invasiones y construcciones irregulares , ahorrándonos el proceso jurídico , si actuamos dentro de las 48 primeras horas”. Una de las acciones recientes que se hizo en la zona fue demoler una captación de agua ilegal para una explotación de cría de peces.

 

Vertimiento de líquidos 

Vertimiento de líquidos

Según la CVC, el río Pance en todo su recorrido tiene unas presiones por vertimientos de aguas residuales, tratadas y sin tratar. “Desde Pueblo Pance se reciben aguas residuales tratadas, en el sector de San Francisco, hay unos asentamientos ubicados en franja forestal protectora, que no cuentan con unos sistemas individuales de tratamiento adecuados y son zonas de reubicación, donde no se pueden hacer inversiones, porque es una zona de alto riesgo”, dijo la entidad.

La corporación ambiental añadió que algunos establecimientos que están ubicados en el ecoparque han mejorado el tratamiento de sus aguas residuales y han construido sistemas de saneamiento individuales.

Entre tanto, la Unidad Administrativa Especial de Servicios Públicos Municipales de Cali, Uaespm, indicó que para la vigencia 2019 tiene proyectado ejecutar obras por valor de $372.861.605 en la rehabilitación y optimización de las plantas de tratamiento de aguas residuales I y II del corregimiento de Pance. 

Actualmente tiene en ejecución obras de mejora del alcantarillado en tres puntos, por valor total de $800.165.521.

 

Basuras sin control

Basuras sin control

Alrededor de 70.000 visitantes puede recibir el río Pance durante la temporada de verano, según los cálculos que hacen los mismos habitantes del corregimiento.

“El turista deja demasiadas basuras los fines de semana. Hay un sector conocido como la piedra de las brujas y ahí se encuentran muchos residuos relacionados con rituales: velas, ropa, animales sacrificados”, dijo un morador de la zona.

Claudia Tabares, integrante de la Mesa Ambiental de Pance, indicó que en las jornadas de revitalización de Pance que se realizan anualmente por lo general se recolectan hasta dos toneladas de basuras.

“Todavía falta mucha cultura ciudadana y educación ambiental, el gobierno invierte mucha plata en programas como el de gestores ambientales, pero insistimos en que se deben enfocar en las comunidades que viven en esos lugares donde está el río porque es la gente más comprometida y la que hace la labor así no haya recursos”, manifestó Tabares. La señora añadió que algunos de los puntos más impactados por basuras son La Vorágine, La Playita y Piedra Bonita, donde hay mayor afluencia turística.

 

Fuente: https://www.elpais.com.co/contenido-premium/un-afluente-de-piedras-el-triste-panorama-del-rio-pance-en-esta-temporada.html